Cómo se afrontan los trastornos de comportamiento alimentario en España

Dentro los trastornos de comportamiento alimentario (TCA) se incluyen la anorexia neviosa, la bulimia nerviosa y un tercer grupo denominado “trastornos de comprotamiento alimentario no especificados” (TCANE).
España destaca internacionalmente en publicaciones sobre prevalencia de los TCA, sin embargo, faltan estudios de incidencia sobre muestras represetnativas y sobre varones.
Los estudios concluyen que el índice de prevalencia en España es preocupante. En las chicas escolarizadas de 12 a 21 años de edad hay entre un 4% y un 5% de jóvenes padecen algún TCA. Entre los varones la prevalencia es menor, un 0,9%. Sin embargo, estos datos probablemente no son mayores debido a que las muestras utilizadas no son de gran representatividad.
La prevalecencia real de TCA en chicas de este grupo de edad podría rondar entre el 6% y el 7%. Si se considera la enfermedad en cuanto a la sensibilidad se halla una prevalecencia de entre el 11% y 16%. Estos nos lleva a hacer una una idea de la verdadera magnitud del problema, a almenos una de cada seis o diez chicas de estas edades sufre algún TCA.
El desarrollo de la epideomiología analítica es menor. Se identifica el perfeccionismo, el riesgo general de enfermedad psíquica y la autoevaluación negativa como determinantes de los TCA. Los problemas de alcohol o drogas en los padres, el poco contacto con los hijos y las discusiones familiares son otros factores de riesgo de bulimia y atracones. Una información más fiable son los que confirman el papel de los rasgos psicológicos de vulnerabilidad (perfeccionismo, neuroticismo, baja autoestima).
Además, cada vez está más claro el efecto de determinantes externos o ambientales en dicha enfermedad. Entre ellos destacan los efectos familiares y las influencias que llegan a través de los medios de comunicación. La delgadez como ideal y sinónimo del éxito es el mensaje que trasmiten los medios de comunicación. Éstes ha ido creciendo y de forma paralela ha ido en aumento los TCA. Diferentes estudios asocian el riesgo de TCA con el teimpo total dedicado a ver televisión, y la idea de parecerse a modelos o actices que se ven en los medios duplica el reisgo de iniciar una conducta purgativa. Por otra parte, los mass-media podrían actuar coom agentes positivos popularizando los TCA y creando una mayor demanda de atención médica y así facilitar la prevención secundaria.